
Ya tengo mis gafas nuevas. Parezco una secretaria del 1, 2, 3, algo que no es muy difícil porque tengo la cara bastante pequeñita. La montura es carey y cuadrada. Y de paso he aprovechado para hacerme un poco de tupé.

Cuaderno de bitácora irrelevante

Ya tengo mis gafas nuevas. Parezco una secretaria del 1, 2, 3, algo que no es muy difícil porque tengo la cara bastante pequeñita. La montura es carey y cuadrada. Y de paso he aprovechado para hacerme un poco de tupé.



Polaroid Tranfers, Distress Ink, sellos de goma abecedario, sello Artemio carta de navegación, flor hecha con papel coreano de origami decorado, pitando con lápices acuarelables, botón para hobbies de abacus
Tengo que reconocer que me apasiona el art journal cada día mas, pero que mis técnicas son mixtas… hasta el punto de aprovechar polaroids que ya tenía transferidas a papel de acuarela. Un mundo nuevo que explorar, ya que muchas tintas, como las Distress, es perfecta para retoque de la foto a la vez que hace de fondo.


Moleskine japanese book sketch
Acrylic, tempera, glitter, foam, stickers
Collage
Vitrinas de Abacus en Barcelona, junto a Cristian Casado
Idea para vitrina de joyería

Estilimos y práctica de como vestir bustos y maniquíes
Estilismo y presentación de producto, wiring de maniquíes
Trabajando diversos tipos de materiales y texturas
Idea de escaparate y maqueta para estudio de tatuaje
Texturas
Llevo días conteniéndome para no comprar el respaldo digital y el paso a 35mm de mi Diana, una de mis mejores adquisiciones de Lomograpfhy que he hecho, cuando vuelven a sacar un nuevo producto y mi cabeza solo dice: compra, compra, compra.
Se trata ni mas ni menos de lo que yo soñaba de pequeña, el LomoKino, una cámara de carrete normal que puede hacer películas de 144 fotogramas. Se vende también en pack, para quien lo quiera, un visionador manual. En la era 2.0 puede parecer anacrónica, pero para la niña que dibujaba fotogramas cuadrados y luego los pasaba para su familia dentro de una caja de zapatos contra una ventana, es sin duda el mayor objeto de deseo. Además, con un precio muy asequible.


Las endivias no tienen porqué amargar, y para ello lo único que hay que hacer es dejarlas un buen rato en un recipiente lleno de agua. Suelo cortarlas y lavarlas y dejarlas en la nevera hasta que las voy a usar, y así me aseguro que ya estén listas.
Hace unos días compré queso vegano para untar de la marca Tofuti, de la variedad original. Tiene poco sabor, así que es perfecto para añadirle lo que queramos, tanto dulce como salado. Decidí poner algunas hierbas aromáticas, un poco de sal Maldon y vinagre de arroz, del que se usa para condimentar el sushi. Así conseguí un sabor muy fuerte que contrastaba perfectamente con la suavidad de las endivias.

