
Parece que fue ayer, bueno no, no lo parece. Birkin tiene ya casi 5 años y se ha hecho un gato adulto tranquilo y sereno. Todo lo contrario que Lemmy, y todo lo contrario que él mismo cuando tenía dos años. Entonces se subía a todos los muebles de la casa y correteaba como un loco detrás de un ratón o un pájaro imaginario a eso de las dos de mañana. Ahora, a esas horas, intenta sacarse al pesado de Lemmy de encima, que insiste en jugar usando a Birkin como su juguete particular.



