Un plato muy sencillo. El arroz cocido lo pasamos por la sartén para que esté crujiente. Cocemos un par de calabacines y una cebolla y la pasamos por la turmix, añadiendo sal, pimienta y un poco de crema vegana (de las que mas os guste).
A mi me gusta presentarlo sin mezclar y echar unas almendras laminadas, como en la última foto.
Estoy poniendo muchas fotografías de nuestras comidas caseras, pero es que luego todo el mundo me pregunta ¿Y qué comes? Ser vegano es difícil si no sabes cocinar, así que en general los veganos acabamos teniendo mano para la cocina. Ahora ya no hace tanta falta si vives cerca de alguna tienda donde tengan precocinados veganos, pero no podemos vivir de ellos tampoco.
Así que aquí va otro de los clásicos: arroz con pisto. Recomiendo tomar siempre arroz integral, pero mi cuerpo necesita de vez en cuando arroz blanco. Los que no tengáis estos problemas recordad: los refinados tienen menos valor nutricional y para su metabolización nos robaran estos nutrientes.
Otra cosa: por mucho que la salsa te tomate esté buena, a mi me gusta mas una salsa hecha a base de pisto y que pueda notar las hortalizas. Si vais con prisa las venden también enlatadas, así que no hay excusa.
Y una de las cosas mas importantes: el aporte proteico. Si nos metemos un plato de arroz con veduritas enorme, al final tendremos hambre en un par de horas. Es mucho mejor comer mens arroz y algo de proteína, eso que los omnívoros llaman “la carne” o directamente: el segundo plato. En este caso, son escalopines de soja cortados a tiras y fritos, especiados con un sazonador de burritos. Son escalopines deshidratados y tiene poco gusto, así que estos sazonadores son lo mas socorrido si no sabemos que especies ponerle. Como veganos, antes nos hemos tenido que leer los ingrediente y buscar si los E eran todos correctos.
Me gusta llevar algo siempre que voy de visita, supongo que es una de esas costumbres que heredas de tus padres. En mi caso, soy dada a llevar postres de algún tipo o repostería. Y hoy he ido de visita a ver a unos ex-compañeros de fatigas que se que adoran las magdalenas. La receta es de la web Hiulit’s Cuisine y la podéis encontrar aquí. Sencilla y muy rápida de hacer, da para muchas magdalenas. Normalmente no uso el molde de papel, sino que directamente uso el molde de silicona, pero había tanta cantidad que utilicé unos moldes de papel estilo sobao.
¿Verdad que parece que no pueda ser que no lleven ni mantequilla, ni leche ni huevos? Muy tiernas y nada aceitosas, el secreto en este caso es el puré de manzana.
Así que si alguna vez os preguntáis que merienda un vegano, ahora ya tenéis la respuesta:
No voy a entrar en las diferencias entre fajita, burrito y taco porque me cuesta mucho diferenciarlas. Lo que hemos hecho hoy seguramente tiene poco de cocina mexicana original, pero está inspirado en ella.
Lo primero ha sido hidratar unos escalopines de soja y arroz que compramos en la Veganoteca y cortarlos a tiras. Las hemos hecho a la plancha, y aquí el truco estás en ponerle los condimentos adecuados. Hay sazonadores para burritos y hemos elegido aquel que era mas natural, sin colorantes ni químicos, para no olvidarnos de ninguna especie. Otra opción hubiera sido hacer salsa verde o alguna de las salsas típicas, pero el picante no me conviene.
Siguiendo con el relleno, Rafa cogió lo que había por casa, pimiento, cebolla y puerro, y los dejó pochar.
Y lo que sigue es muy sencillo: ponemos una tortilla recién pasada por la sartén para que esté tierna y caliente encima del plato y le ponemos la cantidad deseada de relleno.
Yo siempre prefiero comerlo enrollado para que no me caiga nada.
Con el frío apetece comer caliente. El menú de ayer volvió a ser un plato único contundente: estofado de seitán de kamut. Tal y como yo lo hago no hay que estar mucho rato en la cocina. Empezamos cortando una bola de seitán a dados para pasarlo por la sartén. Cortamos dos patatas medianas también a dado y la marcamos en la sartén con muy poco aceite. La idea es que no se nos deshaga la patata.
Metemos la patata y el seitán en una olla y le añadimos guisantes y judías al gusto, el equivalente a una lata de tomate troceado y un vaso o dos de agua. A mi me gusta echarle un poco de pisto en vez de tomate troceado. Es mejor que sea casero, pero los hay de lata que están bien.
A partir de aquí, se pone a todo con fuego muy lento, un poco de sal, ajo y pimienta, a que reduzca. El mejor indicador de que está hecho es ver como está la patata.
Encontrar alga wakame fresca y a buen precio no es fácil en Barcelona, aunque en algunos supermercados orientales nos la podemos encontrar congelada. Uno de mis platos favoritos japoneses en la ensalada Chuka wakame, con su toque picante y sus semillas de sésamo. Aquí en Holanda se cultivan algas con normalidad, así que en muchos hipermercados o cadenas grandes hay algas frescas o ya preparadas. Con media ración del paquete y una mezcla de hojas verdes tengo mi primer plato solucionado.
Las manzanas me gusta comérmelas crudas, con piel, a pesar de que las que no son biológicas es mejor comerlas sin. Otra opción es en ensalada, cortadas a dados. Pero de vez en cuando tengo alguna manzana viejita, con la piel arrugada y con pinta de no durar muchos días mas. Es el momento de hacer manzanas al horno, pero con solo una manzana, es mejor tirar de microondas.
Con un cuchillo vaciamos la manzana. Hay gente que le deja el corazón, pero yo prefiera quitárselo para poner ponerle algo dentro. Lo más básico es azúcar, en mi caso moreno de caña integral, pero la mejor opción es poner un trocito de canela en rama y un finísimo trozo de limón. Dependiendo de la consistencia de la manzana y del microondas, se deja entre 3 y 7 minutos a máxima potencia.
Si la manzana es dulce, lo mejor es ponerle solo la canela o el limón al gusto.
Mi última cena en Barcelona fue en un restaurante japonés, el Ju Ja de Córcega. No destaca por el arroz del sushi, que para mi está excesivamente apelmazado, ni por tener una carta excesivamente variada, pero siendo vegana se puede comer bien. Aunque sea un chino-japo.
Menos el udon, el resto de platos son míos: Ensalada wakame con pepino y zanahoria, yasai yakisoba sin pescado seco por encima ni marisco, makis vegetales y te japonés de palomitas, o genmaicha, con sakura mochi.
Las virutas de katsuobushi, llamadas hanakatsuo, estan hechas de bonito seco y aparecen en muchos platos de la cocina japonesa. Si te las traen en una cazuelita caliente como ésta parece que las virutas bailen.
De ese bonito seco se hace el caldo de la sopa de miso o el del agedashi tofu, por lo que son dos platos que no son vegetarianos, aunque el bonito no figure prácticamente nunca en los ingredientes de la carta. Dashi significa caldo de bonito.
Los holandeses tienen una pequeña obsesión con los pannenkoeken, las tortitas, ya sean dulces o saladas en forma de crepe. Es curioso lo difícil que es encontrar harina o levadura, y lo fácil que es comprar cualquier preparado para masa, pan o dulces. De hecho, es habitual encontrar neveras con cientos de bolsitas con patatas, verduras, y todo lo que os podáis imaginar, donde la etiqueta nos dice si es para sopa, ensalada, pasta, arroz o simples básicos.
Así que no tengo receta que dar, compré una caja en la que venía el preparado, faltaba la leche y los huevos. Le añadí leche de soja sin azúcar Alpro, que no sabe a nada, y obvié los huevos. Me costó elegir el caramelo, leer ingredientes en holandés es toda una experiencia, aunque al menos los E son iguales en toda europa. El sirope de arce se escapa de mi presupuesto, pero es la mejor opción después de la mermelada casera.