
Trepar para subir al apartamento, tres tramos de escalera como ésta. Trepar, escalar, llegar a la cumbre. Las casa viejas en Holanda tienen este tipo de tortura llamadas también escaleras. Me acuerdo perfectamente que en BUP, el profesor Sols de Geografía nos lo explicaba como anécdota de uno de sus viajes. Un hombre muy peculiar que se dejaba la casa abierta tantas veces que, una vez que le robaron el televisor, decidió no comprarse ninguno mas, en una época en que Internet era un embrión y Hotmail aún no era de Microsoft.
Y sí, los zapatos se dejan a la entrada, que sino la moqueta se ensucia.








