Las novias en la vida real andan lentamente hacia el altar, o hacia la mesa donde se encuentra el juez de paz o hacía donde sea que tienen que andar, en esta época en la que nos ha tocado vivir. En los defiles, las novias son modelos acostumbradas a altísimos zapatos y a llevar vestidos y ropa mucho mas incómoda. Así que no andan, casi corren, y hacer fotos desde el frontrow es toda una expeciencia religiosa.



Me hubiera encantado llevarme el flash, pero realmente ir con flash y no estar en la zona de fotógrafos no me parecía correcto. Mi teleobjetivo es un todo terreno nada luminoso, así que tuve que poner a mas de 2000 ISO. Esa mezcla explosiva por desgracia no permite casi retoque: cualquier cosa que no salga bien, se va a la papelera sin posibilidad de reciclaje. Así que por desgracia los primeros vestidos no tienen su foto, fueron de prueba. Normalmente salen las modelos a pasearse antes para ensayar y los fotógrafos dejan la cámara preparada.

Al final las fotos que mas me gustan son las que muestran el detalle, los preparativos, lo que no se ve o en lo que nadie se fija.



Pero me encanta ver que puedo conseguir fotos bastante buenas a pesar de no tener uno de esos objetivos blancos. Si os gusta, dejad un comentario y subirme la moral. A ver si así me convenzo de que puedo dedicarme a ésto.
El enlace de la entrada completa, con galería de fotos, lo tenéis aquí.
Muchas gracias al equipo de Pronovias por invitar a UrbanCloset al evento, por tenerlo todo impecable y perfecto, y por ser tan amables.